Pou-pourrait de reflexiones sobre cualquier tema de actualidad. El autor no garantiza tener mucha idea sobre lo que está hablando.

9.8.06

Una de política americana...

Desde hace bastante tiempo sigo con interés las noticias que llegan desde los EEUU sobre las elecciones legislativas que se celebrarán a principios de noviembre de este año. En dichas elecciones se renuevan los 435 miembros de la Cámara de Representantes (con mandatos que durarán dos años) y un tercio de los miembros del Senado (con mandatos que durarán seis años). Actualmente ambas cámaras tienen mayorías republicanas, aunque no demasiado amplias: 231 -202 en la Cámara y 55-45 en el Senado. En ambas cámaras hay dos miembros independientes, aunque a efectos de control están vinculados con los demócratas, así que los he incluido en los números anteriores.

En la mayoría de las elecciones de EEUU (y estas no son una excepción) los candidatos se eligen en elecciones primarias, cuyas reglas varían según los estados, aunque lo más comun suelen ser las llamadas primarias cerradas, donde únicamente las personas censadas como miembros del partido votan los candidatos de ese partido.

Pues bien, anoche se conocieron los resultados de una de las primarias que más tinta ha hecho correr: las de los candidatos al Senado por Connecticut, un pequeño estado de Nueva Inglaterra (costa noreste de EEUU). En esta elección se enfrentaban Joseph Lieberman, el actual senador y antiguo candidato a la Vicepresidencia (en las elecciones del año 2000, con Al Gore como candidato a la Presidencia) y Ned Lamont, un multimillonario sin experiencia política previa.

Normalmente las primarias en EEUU suelen ser meros trámites cuando un cargo electo busca de nuevo la nominación del partido. Como anécdota, desde 1980 sólo cuatro senadores han perdido elecciones primarias (frente a unas doscientas elecciones al senado), mientras que si miramos las primarias presidenciales, ningún presidente en el cargo las ha perdido desde que se celebran en todos los estados (aunque Harry Truman y Lyndon Johnson se retiraron de la carrera al obtener malos resultados en la primaria de New Hampshire, la primera que se celebra).

Sin embargo, la de ayer no fue una primaria típica. Joe Lieberman lleva bastante tiempo siendo blanco de críticas por su defensa de la guerra de Irak y de la política exterior del presidente Bush, algo bastante peligroso en unos tiempos en los que la popularidad de Bush está en niveles tóxicos y cuando los propios candidatos republicanos se apartan del presidente como gatos escaldados. Un candidato republicano al Senado por Maryland decía hace poco off the record que en estas elecciones la R republicana es la letra escarlata, un baldón bastante negativo.

En respuesta a esa cercanía de Lieberman a las políticas de la Casa Blanca apareció la candidatura de Ned Lamont, con una plataforma progresista y contraria a la guerra de Irak. En un principio nadie daba un duro por él, pues resulta bastante complicado que un senador en el cargo, con tres veces más fondos de campaña, un índice de popularidad decente (aunque más alto entre los votantes republicanos que entre los demócratas) y el respaldo de la mayoría de los moderados del partido, con Bill Clinton a la cabeza, pudiera perder unas elecciones primarias frente a un candidato semi-desconocido. Sin embargo, ayer el milagro se produjo y Lamont ganó las primarias del partido con un resultado ajustado: 52% - 48%.

Queda por ver ahora que va a hacer Lieberman, que ya anunció en su momento que si perdía las primarias se presentaría como independiente (todo un caballero, el hombre). De cumplir su amenaza, las elecciones al Senado por Connecticut se convertirían en una partida a tres bandas: Lamont, Lieberman y Schlesinger, el candidato republicano, en la que cualquier cosa puede pasar teniendo en cuenta que no se requiere una mayoría absoluta. El punto gracioso va a ser la desesperación de los republicanos: cuando cualquier partido desearía ver como su oponente presenta más de un candidato, a los republicanos les han pillado con el paso cambiado, pues acaba de salir a la luz que su candidato le han echado de varios casinos por problemas con el juego. Las últimas encuestas no le dan ni un 15% de los votos en una carrera a tres bandas.

De todas maneras queda por ver que Lieberman prosiga con su candidatura. No sólo no va a tener el apoyo de ningún cargo del partido, sino que va a recibir bastantes presiones para que se retire, pues los votantes demócratas ya han elegido a su candidato y no es él.

EDITADO: Al GEES (Grupo de Estudios Estratégicos), conocido think tank con simpatías por la política republicana, no le ha gustado el resultado de las primarias. Según se lee en su artículo, han caído sobre el tópico que los fans de Lieberman llevan meses usando: comparar a Lamont con George McGovern, el candidato contrario a la guerra de Vietnam que en 1972 perdió de una manera aplastante contra Richard Nixon. No deja de ser curioso que todos los intelectuales derechosos (aquí y allí) le tengan tanto cariño a Lieberman. Debe ser que su seguidismo de las políticas de Dubya no es simple paranoia izquierdista.

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