Pou-pourrait de reflexiones sobre cualquier tema de actualidad. El autor no garantiza tener mucha idea sobre lo que está hablando.

19.1.07

La destrucción de la democracia y otras profecías apocalípticas

Anda estos días la derecha mediática poniendo el grito en el cielo -para variar- por el hecho de que Rajoy se haya presentado en el Congreso con cinco proposiciones no de ley bajo el brazo, y que el resto de grupos parlamentarios, con el PSOE a la cabeza, hayan dicho que pasan de debatir sobre ellas.

Medios sobradamente ponderados como El Mundo o Libertad Digital han publicado objetivos análisis al respecto: el primero afirman que es algo políticamente equivalente a lo que hacían los nazis encerrando a los judíos en guetos -afirmando además que no exageran un ápice. Y menos mal. Dudo que pudieran encontrar situaciones para comparar si quisieran exagerar- mientras que el segundo afirma que se está creando un cordón sanitario contra el PP, como si fuera, como el Vlaams Belang o el partido de Le Pen, una formación de ultraderecha cualquiera. Y ya de paso, ligan el asunto con las desafortunadas palabras de Federico Luppi, demostrando a sus inteligentes lectores que en el contubernio rompe-españas no pueden faltar los actores.

Por otro lado, los dirigente del partido maricomplejines, dispuestos a quitarse el mote, no se han quedado atras: Zaplana encuentra "macabras coincidencias" entre ETA y todos los partidos menos el PP, mientras que Rajoy nos da una impresionante lección de historia afirmando que esto no lo hacía "ni Stalin". Porque todo el mundo sabe que el dictador soviético era un amante de la libertad de expresión, y toleraba muy bien las discrepancias. O, al menos, eso pasaba en la dimensión paralela en la que debe vivir el líder del PP. Podría llegar a ser gracioso, si no fuera porque este tipo tiene posibilidades -muy escasas, pero las tiene- de llegar algún día a ser presidente del Gobierno.

En fin, que de este breve resumen podemos sacar la conclusión de que el PSOE tiene trazas de ETA y el nazismo, y que por otra parte es peor que el estalinismo. Ya sólo faltan los masones, y tendremos el cóctel completo.

Lo más gracioso de todo esto -si es que realmente tiene alguna gracia, porque tengo sentimientos encontrados al respecto- es oir a toda esta troupe circense protestar porque el resto de los grupos parlamentarios se han negado a asistir al debate o votar. Porque eso es todo. Las propuestas de Rajoy llegarán al pleno, y quien quiera estar ahí podra debatirlas. Nadie le impedirá hacerlo.

Debe ser que el resto de grupos parlamentarios no entienden las esencias mismas de la democracia parlamentaria. Deberían tomar ejemplo del comportamiento de los diputados populares durante el debate del lunes. Comportamiento que sólo puedo comparar con el de los orcos de Mordor saliendo por las Puertas Negras, dado el cristo que montaron durante la intervención de Zapatero. Pero bueno, ellos estaban allí -aunque ni escuchaban ni dejaban hablar- y eso demuestra que son unos demócratas convencidos.

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