Pou-pourrait de reflexiones sobre cualquier tema de actualidad. El autor no garantiza tener mucha idea sobre lo que está hablando.

9.11.05

La última cacicada del Rectorado

Desde hace cierto tiempo, el Rectorado de la Universidad Complutense de Madrid está intentando meterle mano a los colegios mayores de la UCM. Las razones de ello se me escapan (y sería una tontería pensar que lo hacen por el placer de tocar las narices...)

Una de las últimas batallas que se están librando en esta pequeña guerra es la de las fiestas del nuevo. En un colegio mayor, la fiesta del nuevo es uno de los eventos más importantes, ya que es una especie de ceremonia simbólica en la que los nuevos residentes dejan de ser novatos y pasan a formar parte de la comunidad con todas las de la ley. Todo ello en un ambiente de excesos etílicos y de otros tipos que no detallaré. Estas fiestas son algo que los nuevos recuerdan con cariño; habrá más fiestas, pero no serán lo mismo.

Pues bien, hace unas semanas el C.M. Santa María de Europa tenía previsto celebrar su fiesta del nuevo. Por razones nunca bien explicadas (oficialmente la seguridad, extraoficialmente, ciertos comportamientos que se habían producido el día anterior) el director de dicho colegio decidió cancelar la fiesta del nuevo horas antes de que esta tuviera lugar. Hasta aquí, podría parecer normal o entendible.

Pero el director del Europa, no se si por incompetencia, debilidad o ambas cosas, cometió dos errores garrafales: uno, permitió una asamblea de seis horas donde se estaba discutiendo si la fiesta se iba a hacer o no. Segundo, abrió una linea directa con el Rector Magnífico (nótese el tono de choteo) de la UCM, don Carlos Berzosa, para preguntarle que había que hacer. Estos dos errores combinados provocaron una serie de acontecimientos que nos han llevado a la situación actual.

La asamblea del Europa se eternizaba, y la Vicerrectora de Estudiantes, Agitación y Propaganda (ahora va sin cachondeo), doña Margarita Barañano decidió personarse en el lugar de los hechos. A partir de aqui los hechos son ciertamente confusos, pero los expondré someramente. En algún momento de la tarde-noche, a algún imbécil con cargo se le ocurrió, por motivos de seguridad, ordenar a los seguratas cerrar a cal y canto las puertas del Europa ¡evitando que los que estuvieran dentro pudieran salir!. No se si alguna vez descubriremos la identidad del lince en cuestión, pero si puedo le mandaré unas fotocopias de ciertos extractos del Código Penal, a ver si le inspiran en actuaciones futuras. Bueno, como puede suponerse, los del Europa se cabrearon con bastante razón. Y decidieron pedir ayuda a otros colegios mayores (entre ellos, el de los dos autores de esta página). La gente, al enterarse de esta antepenúltima cacicada, subió rauda hasta el Europa (sito en la calle Cea Bermúdez), a las puertas del cual se organizó una concentración en protesta por el encierro.

El asunto se estaba saliendo de madre y, para terminar de arreglarlo, apareció en aquel momento el hombre que destila talante por todos los poros de su piel (y no estoy hablando del presidente Rodríguez Zapatero). El Rector Magnífico de la UCM, alertado de que la que se estaba liando era parda, tuvo la feliz ocurrencia de personarse también en el lugar de los hechos. Si estuviera hablando de una persona evidentemente menos talantosa, supondría que fue a la concentración-manifestación a hacerse un par de fotos, a que le gritaran cuatro barbaridades y así poder aparecer como la víctima de una situación que la incompetencia de sus subordinados había creado. Pero claro, estamos hablando de don Carlos Berzosa (alias TalanteMan) que, por supuesto, fue a la manifestación a dialogar y encontrar una solución. Como no.

El resultado de toda esa tarde de diversión sin igual fue que el Rectorado, para guardar un poco las formas y maquillar la alcaldada del director del Europa, decidió agarrarse al clavo ardiente de la seguridad. Y una vez metidos en harina se les ocurrió, de paso, que ningún colegio mayor cumple estrictamente las normas de seguridad (como el 98% de los bares de Madrid). Si lo que está claro es que a esta gente todo lo que les falta de competencia lo compensan con una malevolencia sin par. Pero claro, cargarse todas las fiestas porque sí es algo que no casa con su "buen" talante. Así que se comprometieron a montar una carpa donde todos los colegios pudieran celebrar sus fiestas en paz y armonía. Es lo que tiene hablar y hablar sin meditar las consecuencias.

Dias después, la Vicerrectora de Estudiantes y etc. convocó una comisión de representantes de los seis colegios mayores de la UCM donde dejó meridianamente clara esta penúltima cacicada: las fiestas no se celebrarían dentro de los colegios mayores (rompiendo una tradición de más de cincuenta años en algunos casos) y la opción era la carpa o nada. Los representantes de los colegios mayores cedieron, y con la garantía de que tendrían autonomía para organizar su fiesta, aceptaron la difusa idea de una carpa de la que entonces no se sabía ni donde iba a estar situada, ni las dimensiones, ni nada.

¿Cuál es el problema? Pues que una carpa cuesta dinero, mucho dinero. Y esta supuesta izquierda progresista que gobierna la UCM se apunta rápido al teatro de las buenas intenciones, hasta que les toca rascarse el bolsillo. Entonces todo se vuelve cuesta arriba.

Para poder financiar su maravillosa idea encontraron dos vías. Una, ya esperada, era empapelar la carpa con publicidad. La otra era quedarse con las barras de la fiesta y vender ellos el alcohol. El problema es que eso rompe frontalmente el compromiso de autonomía de los colegios que ellos habían formulado.

Es obvio que en este tipo de fiestas se bebe mucho alcohol. Normalmente, quien vendía ese alcohol eran los responsables de las cafeterías de los colegios mayores (que lo vendían a precios asequibles). En algunos colegios, para evitar que la gente hiciera botellones, se optó por soluciones más audaces, como pagar entre todos los colegiales una barra libre y que luego nombrar gente responsable para servir las copas. O nuestro caso, vender las copas a precio de coste. Así, con precios en las copas de 1.5 y 1.8 euros, evitábamos que la gente se dispersara para hacer botellón, y el dinero se destinaba únicamente a cubrir los costes. Aparte la gente sabía que el alcohol que se iba a vender era de buena calidad.

Y de repente nos encontramos con esta última cacicada. El rectorado, con un olfato sin igual para el tema de la pasta, nos impone un tío vendiendo copas, con camareros a sueldo y alcohol de dudosa calidad. Y a unos precios que superan el doble de lo que nos costaban a nosotros. En fin, tampoco sería para sorprenderse, viniendo de este rectorado del que no se puede esperar ni una mala palabra ni una buena acción. Se les llena la boca hablando de la tolerancia, el progreso y el respeto, mientras pasan por encima sistemáticamente, como si de una división panzer se tratara, de todo lo que hace 7 años significaba un colegio mayor.

¿Por qué lo hacen? No lo se. Los colegios mayores tienen una tradición de decadas y sobrados ejemplos de excelencia académica. Quizás nuestro único error es haber caído en manos de unos aprendices de brujo a los que no podemos votar. Porque no podemos. ¿A que es curioso que siendo los que más dinero pagamos a Complutense de todos sus alumnos, y dependiendo nuestra convivencia de las decisiones del Rectorado, no podamos votarle si no estudiamos en cualquier universidad que no sea la UCM?

"Venceréis, pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis
sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer
significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os
falta: razón y derecho en la lucha."
Miguel de Unamuno

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